sábado, 21 de enero de 2023

Religión

 Personajes históricos bíblicos 

La historia del rey David
1 Samuel 17:32-54 

Hace mucho tiempo, en el antiguo Reino de Israel, nació, David, el hijo pequeño de un pastor de Belén. David era un niño de familia humilde que ayudaba a su padre con las ovejas mientras sus hermanos mayores luchaban en el ejército del rey Saúl, primer rey de Israel, contra los filisteos.

Los filisteos tenían aterrorizados a los soldados del rey Saúl, pues entre su filas había un guerrero de estatura descomunal llamado Goliat. Durante muchos días Goliat gritó a los israelitas que eligieran a un hombre que peleara con él.

-Que el más valiente de entre vosotros, israelitas, luche contra mí. Si él gana nosotros, los filisteos, seremos vuestros esclavos, pero si pierde, seréis vosotros, israelitas, quienes se sometan.

Nadie quería luchar contra el gran Goliat, el guerrero más grande y temible de todos los tiempos.

Todos los días el joven David llevaba comida a sus hermanos al campamento. Un día, David fue antes de lo habitual, por lo que escuchó la amenaza del Goliat.

-¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué nadie quiere luchar? -preguntó David a sus hermanos.

-Goliat lleva cuarenta días así, pero nadie tiene suficiente valor para enfrentarse a ese gigante malhumorado -respondió uno de sus hermanos.

-Si nadie lo hace, entonces iré yo -dijo el joven David.

Los hermanos de David se enfadaron muchísimo.

-La guerra no es cosa tuya, niño enclenque -le dijo el mayor de sus hermanos-. Tu lugar está junto a padre, cuidando ovejas.

-Yo derrotaré al gigante -insistió David.

Algunos soldados que oyeron la conversación fueron corriendo a avisar al rey Saúl. El rey se acercó a ver a David y le dijo:

-Joven David, no puedes luchar contra Goliat. Eres pequeño y joven, y Goliat es un gran guerrero con experiencia.

-Seré pequeño, pero soy valiente -dijo David-. Yo maté un oso y un león que se llevaron las ovejas de mi padre. Acabaré con ese filisteo también. Dios me dará ayuda.

-Ve entonces -dijo el rey Saúl- y que Dios esté contigo.

David cogió cinco piedras de un río cercano y las metió en su morral, junto a su honda. Fue entonces hacia donde estaba Goliat y le dijo:

-


Goliat, aceptó el desafío. Yo lucharé por mi pueblo.

Goliat se enojó mucho. No podía creer que el rey Saúl mandase a un joven y pequeño pastor a luchar. Pero, aún así, aceptó.

-Acabaré contigo en un abrir y cerrar de ojos, pequeña alimaña -bramó Goliat.

-Tú vienes a mí con una espada, una lanza y una jabalina, pero yo voy contra ti en nombre de Dios. Con su ayuda te derribaré.

Entonces, David cogió su honda, colocó una piedra y la lanzó contra Goliat. La piedra impactó en la frente del gigante con tanta fuerza y precisión que le hizo caer al suelo, derrotado.

Así fue como el joven y valiente David liberó a los israelitas de los filisteos y dio una lección de valor, habilidad y fe a todo su pueblo.

Lo impresionante que es David en la manera que confía en si mismo y la fuerza de la fe. 

La historia del Sansón 
Jueces 16:19

Por su falta de fe los israelitas cayeron bajo el dominio de los filisteos y Dios designó a Sansón para que luchara contra ellos. Tenía una fuerza física extraordinaria.

En una ocasión les quemó las cosechas atando teas encendidas a la cola de zorras, soltándolas por los campos. Los filisteos supieron que había sido Sansón y salieron en su busca para matarlo. Éste les hizo frente con una quijada de asno como arma y les causó más de mil bajas.

Dalila, que era filistea, lo traicionó, esperó a que estuviera dormido y le cortó el pelo para dejar anulada su fuerza.

Los filisteos lo apresaron fácilmente y en venganza le sacaron los ojos, condenándolo a dar vueltas a una rueda de molino.

Algún tiempo después celebraron una fiesta en el templo del dios Dagón. Para burlarse de él llevaron a Sansón, quien en un descuido de sus guardianes pudo ponerse entre las dos columnas que sostenían todo el edificio y, apoyando una mano en cada una, pidió a Dios que le devolviera la fuerza. En un esfuerzo inmenso separó los brazos y exclamó:

-¡Muera yo con todos los filisteos!

Con gran estrépito el edificio se derrumbó y aplastó a todos los reunidos, muriendo él también.

Me impresiona la fuerza física extraordinaria que tenía Sansón.

         La historia de los Reyes Magos 

Mateo 2:1-12

Según el Evangelio de Mateo, una brillante estrella guió a los magos desde Oriente hasta detenerse «sobre el lugar donde se encontraba el niño» y «al entrar a la casa, vieron al niño con María, su madre» .Los tres Reyes Magos presentan sus regalos a Jesús en “La Adoración de los Magos” de Sandro Botticelli. Botticelli, un florentino, fue el creador de varias obras famosas de esta escena, que era popular en su ciudad natal, Florencia, en Italia.

 Los magos se arrodillaron ante el niño Jesús y «le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra». Es posible que sus regalos sean una alusión a la visión de Isaías de las naciones que rendían tributo a Jerusalén: «Multitud de camellos te cubrirá; dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos los de Sabá; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová» .

Las narraciones posteriores de la historia identificaron los nombres de los magos, así como sus tierras de origen: Melchor de Persia, Gaspar (también llamado Caspar y Jaspar) de la India y Baltasar de Arabia. Sus presentes también tenían significados simbólicos especiales: el oro representaba la condición de Jesús de «rey de los judíos»; el incienso, la divinidad del niño y su identidad como Hijo de Dios; y la mirra se refería a la mortalidad de Jesús. 

Me impresiona que los Reyes Magos pudieron conocer al recién nacido, al niño Jesús. 

 

 

 

Reflexión sobre el mito


 Reflexión del mito y pregunta metacognitiva

Reflexión sobre el mito

El mito de Afrodita y Ares nos habla acerca de cómo la infidelidad es una red invisible que termina atrapando a quienes sucumben a ella.


El mito de Ares y Afrodita


El mito de Afrodita y Ares, la unión de belleza y guerra

El mito de Afrodita y Ares es muy interesante por diversas razones. La primera de ellas, porque nos habla de un tema que es recurrente en la mitología griega: el extraño vínculo que existe entre la belleza y la guerra. Estos dos dioses mitológicos consagran esa asociación.

 El mito de Afrodita y Ares es uno de los más interesantes de la mitología Griega. Digamos primero que Afrodita era la diosa de la belleza y del amor sexual. Había nacido del mar y su belleza era superior a la de cualquier criatura. Todos los que la veían, dioses y mortales, quedaban prendados de su hermosura y ella lo sabía. En parte, por eso era muy vanidosa.

Ares y Afrodita

 Hefesto, dios del fuego, de la forja, de los herreros y de los artesanos, era uno de los que amaba a Afrodita en secreto. Hefesto era hijo de Hera y de Zeus, dios de dioses. También era todo lo contrario de Afrodita: una criatura poco agraciada. De hecho, según el mito de Afrodita y Ares, cuando Hefesto nació su propia madre se molestó con su fealdad y lo expulsó del Olimpo.

 Hefesto era cojo y jorobado. Tenía un aspecto descuidado y desagradable. Ante el rechazo humillante que recibió de su propia madre, decidió vengarse. Por eso construyó en su taller un trono mágico y mediante engaños consiguió que Hera se sentara allí. Al hacerlo, ella quedó atrapada sin poder moverse.

 

Hefesto y Afrodita

 Ante las súplicas de Hera, Hefesto puso una sola condición para liberarla: que los dioses le dieran a Afrodita como esposa. Zeus le concedió el deseo. Cuenta el mito de Afrodita y Ares que a la diosa de la belleza no le hizo ninguna gracia la situación. Detestaba a Hefesto porque no era hermoso como ella.

 Hefesto trataba sin descanso de ganarse el afecto de Afrodita. Diseñaba para ella hermosas joyas en su taller. Sin embargo, ella no tenía ningún interés en el dios del fuego. Por el contrario, cada vez que podía, le era infiel con otros dioses, e incluso con mortales, sin que su esposo se diera cuenta.

 Por otra parte estaba Ares, dios de la guerra, de la violencia, de la virilidad masculina y defensor de los más débiles. También era hijo de Hera y Zeus. A diferencia de Hefesto, tenía una figura muy hermosa. También tenía debilidad por las diosas y las mujeres. Nunca se tomaba la molestia de conquistarlas, sino que simplemente las hacía suyas.

 El mito de Afrodita y Ares

 Según lo que señala en mito de Afrodita y Ares, cuando el dios de la guerra se encontró con la diosa de la belleza, se enamoró perdidamente. A diferencia de lo que hacía con sus otras amantes, decidió cortejarla. La llenaba de regalos y halagos para ganar su amor. Los dos pasaban mucho tiempo juntos, hasta que Afrodita le correspondió plenamente.

 Hefesto, su esposo, pasaba todas las noches en su taller de forja. Los dos amantes aprovechaban esta situación para amarse hasta el amanecer. A Ares siempre le acompañaba un joven llamado Alectrión. Él se quedaba vigilando la puerta. Su misión era avisarles en qué momento aparecía Helios, el Sol, en el horizonte. Helios todo lo veía y ellos debían mantener su romance en secreto.

 Para los griegos, cualquier dios o diosa podía tener todo tipo de escarceos amorosos con quien quisiera. Lo que no estaba permitido era tener un solo amante y mantenerlo, es decir, una infidelidad formal. La relación que sostenían Afrodita y Ares era precisamente eso.

Hefesto se entera 
 

El castigo 

Todo andaba bien, hasta que un día, Alectrión, cansado de la rutina diaria, se quedó dormido mientras vigilaba. Por eso no pudo avisar que Helios ya estaba ahí. Este último vio a los amantes entre las mismas sábanas en las que Afrodita dormía con Hefesto. Lleno de indignación, buscó al dios del fuego y se lo contó todo.

 Cuenta el mito de Afrodita y Ares que Hefesto se sintió herido en lo más profundo de su corazón. Como era costumbre, solo pensó en vengarse. Para hacerlo, diseñó una fabulosa red de hilos de oro. Eran tan finos que no se veían, pero al mismo tiempo eran extremadamente resistentes. Valiéndose de artimañas, dejó la red de hilos de oro sobre la cama. Luego le dijo a Afrodita que se iría de viaje.

 Ares, que siempre estaba al tanto de lo que hacía Hefesto, aprovechó la ocasión para ir inmediatamente a ver a Afrodita. Cuando se estaban amando, la red de hilos de oro cayó sobre ellos y los atrapó. De inmediato, Hefesto se hizo presente y convocó a todos los dioses para que se hicieran presentes. Estos se rieron tanto de la situación, que su carcajada pareció eterna.

 Después, los amantes fueron liberados y cada uno de ellos tuvo que ir a un lugar diferente. Ares castigó a Alectrión convirtiéndolo en gallo y haciendo que cantara cada vez que apareciera el Sol. Del amor entre los dos dioses nació Eros, el dios del amor romántico. Ares y Afrodita no podían volver a verse, pero incumplieron la norma: tuvieron siete hijos más.

Personaje mitológico: ARES

 La historia de Ares, el dios de la guerra 

Ares
Ares era el dios griego de la guerra y quizás el más impopular de todos los dioses del Olimpo debido a su temperamento explosivo, su agresividad y su insaciable sed de conflicto. Es famoso por haber seducido a Afrodita, haber luchado sin éxito con Hércules y haber enfurecido a Poseidón matando a su hijo Halirrotio. Al ser uno de los dioses olímpicos más humanos, fue un tema recurrente en el arte griego y aun más en la época romana, cuando adoptó un aspecto mucho más serio como Marte, el dios romano de la guerra.

Relaciones familiares

Ares era hijo de Zeus y Hera, y sus hermanas eran Hebe e Ilitía. A pesar de ser un dios, los griegos consideraban que provenía de Tracia, quizás en un intento de asociarlo con lo que consideraban pueblos extranjeros amantes de la guerra, totalmente diferentes a ellos. Ares tuvo varios hijos con diferentes parejas, varios de los cuales tuvieron la mala suerte de enfrentarse a Hércules cuando realizó sus célebres doce trabajos. La hija de Ares, Hipólita, reina de las Amazonas, perdió su cinturón a manos de Hércules; Euritión, su otro hijo, perdió su ganado; y el héroe griego le robó los caballos a Diomedes. También se pensaba que las valientes pero belicosas Amazonas eran descendientes de Ares.

En los mitos griegos, Ares destacaba por su belleza y su valor, cualidades que sin duda le ayudaron a ganarse el afecto de la diosa griega Afrodita —aunque esta estuviera casada con Hefesto— con la que tuvo una hija, Harmonía, y el dios del amor y el deseo Eros. Hefesto consiguió atrapar infraganti a los amantes en una cama diseñada ingeniosamente para ese objetivo, siendo la historia contada con cierto detalle en el Libro 8 de la Odisea de Homero. Una vez atrapados, el castigo por la imprudencia de Ares fue el destierro temporal del Olimpo.


Representación en el Arte

En el arte arcaico y clásico griego antiguo , Ares se representa con mayor frecuencia con una armadura y un casco completos, y portando un escudo y una lanza. A este respecto, puede parecer indistinguible de cualquier otro guerrero armado. A veces, se muestra a la deidad griega montando su carro tirado por caballos que escupen fuego. El mito de la batalla de Ares con Hércules fue un tema popular para los jarrones áticos en el siglo VI a.

En tiempos posteriores, al dios romano Marte se le otorgaron muchos de los atributos de Ares, aunque, como era típico de la visión romana de los dioses, con menos cualidades humanas. 

EL DIOS ARES
En la mitología romana , Marte fue también el padre de Rómulo y Remo (a través del rapto de la virgen vestal Rea Silvia), los legendarios fundadores de Roma , y, por tanto, la ciudad alcanzó un estatus sagrado. Al igual que Atenea para Atenas, Marte también era el dios patrón de la capital romana y el mes martius (marzo) lleva su nombre.

Introducción


página principal